Historia real
No os vais a creer lo que sucedió el sábado. Os cuento desde el principio.
Me disponía a cenar con unos amigos en un restaurante bastante caro, en Málaga. Nos queríamos dar un homenaje, por lo que no nos importaba mucho el precio, sólo queríamos comer bien.
Llegamos bien vestidos y al acercarnos a la puerta vimos que había una cola inmensa. Un gorila estaba en la puerta seleccionando quien pasaba y quien no.
Al cabo de unos diez minutos nos dejaron pasar, y muy lejos de darnos las buenas noches, un bienvenidos o un "disculpen por la espera" el portero me coge del brazo y me empuja hacia adentro sin mediar palabra. Una vez dentro, no se cabía, el calor era insoportable, el ruido inaguantable y apenas conseguimos un pequeño rinconcito donde acoplarnos. Depués de un buen rato de espera, de gente colándose y de gritar al camarero, se dignó a tomarnos nota... sólo las bebidas , claro. Pedimos cerveza, hacía calor y nos apetecía algo fresquito. Nos las sirvieron al instante, pero la nevera debía estar en huelga de freón caído, porque las cervezas parecían caldito del puchero, sólo le faltaban los garbanzos. Ahora cualquiera llamaba al camarero para que las cambiara... otra hora para que nos atendiera, así que decidimos bebérnoslas así, sin protestar. El resto se desarrolló como podreis imaginar. Comimos algo, tardó una eternidad y estaba asqueroso. En lugar de ternera de Ávila, parece que me pusierón ternera de "garrafa". Pedimos la cuenta y nos fuímos. Ni que decir tiene, que por ser el lugar de moda, la cuenta ascendío al triple de cualquier otro bar dónde hubiéramos comido lo mismo. Pero da igual, una noche, es una noche.
Seguramente volveremos el sábado que viene, aunque me han dicho que hay otro restaurante más de moda aún y quizá pasemos por allí algún otro dia.... es lo que tiene ser GILIPOLLAS !!!
Cambiad ahora la palabra restaurante por discoteca, ternera por whiskey y Ávila por malta, y si entendeis la ironía, sabreis lo borregos y conformistas que somos.
Abrazos
Me disponía a cenar con unos amigos en un restaurante bastante caro, en Málaga. Nos queríamos dar un homenaje, por lo que no nos importaba mucho el precio, sólo queríamos comer bien.
Llegamos bien vestidos y al acercarnos a la puerta vimos que había una cola inmensa. Un gorila estaba en la puerta seleccionando quien pasaba y quien no.
Al cabo de unos diez minutos nos dejaron pasar, y muy lejos de darnos las buenas noches, un bienvenidos o un "disculpen por la espera" el portero me coge del brazo y me empuja hacia adentro sin mediar palabra. Una vez dentro, no se cabía, el calor era insoportable, el ruido inaguantable y apenas conseguimos un pequeño rinconcito donde acoplarnos. Depués de un buen rato de espera, de gente colándose y de gritar al camarero, se dignó a tomarnos nota... sólo las bebidas , claro. Pedimos cerveza, hacía calor y nos apetecía algo fresquito. Nos las sirvieron al instante, pero la nevera debía estar en huelga de freón caído, porque las cervezas parecían caldito del puchero, sólo le faltaban los garbanzos. Ahora cualquiera llamaba al camarero para que las cambiara... otra hora para que nos atendiera, así que decidimos bebérnoslas así, sin protestar. El resto se desarrolló como podreis imaginar. Comimos algo, tardó una eternidad y estaba asqueroso. En lugar de ternera de Ávila, parece que me pusierón ternera de "garrafa". Pedimos la cuenta y nos fuímos. Ni que decir tiene, que por ser el lugar de moda, la cuenta ascendío al triple de cualquier otro bar dónde hubiéramos comido lo mismo. Pero da igual, una noche, es una noche.
Seguramente volveremos el sábado que viene, aunque me han dicho que hay otro restaurante más de moda aún y quizá pasemos por allí algún otro dia.... es lo que tiene ser GILIPOLLAS !!!
Cambiad ahora la palabra restaurante por discoteca, ternera por whiskey y Ávila por malta, y si entendeis la ironía, sabreis lo borregos y conformistas que somos.
Abrazos

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